¡Brotes verdes!3. Nichos top en el cementerio de Recoleta

(Agencia Maldita Realidad)

Hurgando en los diferentes rubros, subsectores, nichos y guetos urbanos de consumo, luego de una profunda y larga investigación hecha por el equipo de reporteros de Maldita Realidad. se encontró un tercer producto/servicio de la economía argentina que se encuentra exultante, en una curva ascendente imparable de ventas y concreciones de operaciones, que revelan un movimiento inusual, difícil de equiparar en el resto los ámbitos productivos. Ni siquiera los asesores, agentes de bolsa y croupiers de la timba y el sector de servicios financieros se hallan tan ocupados y en pleno regocijo, como los vendedores de nichos en el cementerio de La Recoleta, y de otros cementerios “paquetes” de la ciudad, que han incrementado sus reservas y sus terrenos para albergar a miles de ricachones, ceos, familiares de ceos, jueces próximos a jubilarse, y varias personas decentes, que han comprado una tumba, un espacio, un pedazo de muro, un agujero en la tierra o un “rincón de las ánimas” en el cementario más elegante y lujoso de Buenos Aires, con ornamentos y decoraciones acordes con su nivel adquisitivo. A pesar de las malas lenguas, que sostienen que en el cementerio capitalino ya no hay lugar para nadie, parece que la necesidad de lucro persiste, y los dueños del cementerio han salido al campo y a la calle con una estrategia de venta agresiva y atractiva a la vez, que ha cautivado a varios admiradores de la plutocracia reinante en Argentina. Y por ello, sus acciones han subido, su negocio ha mejorado, y siempre que pueden se reúnen con las autoridades para obtener beneficios fiscales por el tamaño ingente de sus operaciones. El único temor de los especialistas, además de los apiñamientos y las superposiciones de nichos, es que los enterradores comiencen una huelga indefinida ante el cierre de las paritarias y la explotación laboral a la que son sometidos. Se sabrá un poco más en los próximos meses, por ahora están dándole a la pala, dale que dale, enterrando muertos con guita.

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