Aviso para el Waldorf-Astoria

Vida elegante…, ¿a la carta?
¡Venga al Waldorf-Astoria!
¡Escuche a los hambrientos!, ¡mire!

Vea lo que dijo la Vanity Fair del nuevo Waldorf-Astoria:

“Todos los lujos de la casa privada…”
Ahora, ¿no sería eso encantador cuando este invierno te echaron de la última pensión?
Todavía más:
“Está más allá de lo que cualquiera haya intentado en el mundo de la hotelería…”

Cuesta veintiocho millones de dólares.

El famoso Oscar Tschirky está a cargo del banquete.
Alexandre Gastaud es el chef. Será un apoyo distinguido para la sociedad.

Así que cuando no tengas otro lugar a dónde ir, los hambrientos y sin techo,

elijan al Waldorf como paisaje para sus harapos–
(¿O aún consideran el subte luego de medianoche lo suficientemente bueno?)

Visitantes,
tomen un cuarto en el nuevo Waldorf,

ustedes, los de aquí y extranjeros,

los que duermen en pensiones de caridad donde Dios

arrastra una cara larga, y tienen que rezar para obtener una cama.
Sirven una mesa opípara en el Waldorf-Astoria. Vean el menú, háganlo:
Gumbo Creole
Crabmeat in Cassolette
Boiled brisket of beef
Small Onions in cream
Watercress Salad

Peach Melba

¿Quieren almorzar allí este mediodía, todos ustedes, los desempleados?

¿Por qué no?
Cenen con algunos de los hombres y mujeres que se enriquecen con vuestra labor,

que llenan cupones con limpios dedos blancos

porque las vuestras están manchadas con hollín,

gastadas con la piedra, las prendas cosidas,

se desgastan con acero para que otros tomen los dividendos

y vivan fácilmente.
(¿O no han tenido suficiente todavía de las líneas de sopa y el pan amargo de la caridad?)
Caminen por Peacock Alley esta noche antes de cenar,

y se calentarán de cualquier modo. No tendrán otra cosa que hacer.

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