La madre del negro

Niños, volveré hoy para contarles

una historia del largo camino oscuro

que tuve que escalar, que tuve que conocer

para que la raza viva y crezca.

Vean mi cara, negra como la noche,

aún así brillando como el sol con una verdadera luz de amor.
Soy la chica oscura que cruzó el mar rojo
cargando en mi cuerpo la semilla de la libertad.
Soy la mujer que trabajó en el campo,
trayendo el algodón y el maíz para que rindan.
Soy la que trabajó como una esclava,
golpeada y maltratada por el trabajo que hacía,
mis niños fueron vendidos lejos de mí, tengo un esposo vendido también.

No me debían ningún respeto, ninguna seguridad, ningún cariño.

Trescientos años en el Sur más profundo:
pero Dios puso una canción y un rezo en mi boca.
Dios puso un sueño como el acero en mi alma.
Ahora, a través de mis hijos, estoy alcanzando la meta.
Ahora, a través de mis hijos, joven y libre,

me doy cuenta del bendito hecho para mí.
No pude leer entonces. No pude escribir.
No tenía nada, de vuelta allá en la noche.
A veces, el valle se llenaba de lágrimas,
pero me mantuve en pie a través de los años solitarios.
A veces, el camino estaba caliente con el sol,

pero tenía que continuar hasta que mi trabajo estuviese hecho:
¡tuve que continuar! No había descanso para mí,

era la semilla de la próxima Libre.

Alimenté el sueño que nada podría sofocar,
profundo en el pecho, la madre del negro.

Sólo tenía esperanza entonces, pero ahora a través de ustedes,
las oscuras de hoy, mis sueños deben hacerse realidad:
todos los niños oscuros en el mundo allá afuera,

recuerden mi sudor, mi dolor, mi desesperación.
Recuerden mis años, pesados con tristeza,

y hagan de aquellos años una antorcha para el mañana.

Hagan de mi pasaje del camino a la luz, de la oscuridad,

la ignorancia, la noche.
Alcen mi anuncio salido de la oscuridad.
Párense como hombre libres apoyando mi confianza.
Crean en el derecho, no permitan que nadie los empuje.
Recuerden el látigo y la marcha del esclavista.
Recuerden cuánto la fuerza, la lucha y el coraje

se interpusieron en su camino, y les negaron vida,

pero marchen siempre adelante, rompiendo las barreras.
Míren siempre hacia arriba, hacia el sol y las estrellas.
Oh, mis niños oscuros, tal vez mis sueños y mis rezos

puedan impulsarlos para siempre hacia las grandes escaleras

porque estaré con ustedes hasta que ningún hermano blanco

se atreva a oprimir a los niños de la Madre del negro.

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