La Salada, tesoro nazi y cocaína a granel

por Alvaro Correa

El gobierno de Cambiemos le está haciendo frente a la delincuencia. Ya hay varios comisarios procesados e incautamientos de droga gigantescos, a la par de detenciones de prostitutas. Se ha hallado un tesoro nazi de novela, que seguramente ya se entregó, con prisa y a escondidas, como se debe manejar el poder auténtico, a la AMIA o a alguna agrupación de víctimas judías, que orgullosamente también se hacen llamar “el pueblo elegido”. Y como cereza del postre, se atrapó al principal capo de La Salada, inmenso mercado negro de indumentaria, el más grande del mundo, no sólo por asociación ilícita y evasión fiscal, sino por haberse defendido con una escopeta del irregular asalto del cuerpo de elite de la policía bonaerense a su mansión de Pilar, donde a pesar de sus muchos kilos de más, se daba el lujo de practicar tenis y golf. Es que el señor Castillo, no sólo era el líder de una mafia que desnudaba y azotaba “mecheras” como castigo ejemplar para los visitantes de la feria (no sea que se les ocurra robar prendas que se pueden considerar muy pero muy baratas), sino también un importante aportante a las campañas políticas de los partidos miembros de la alianza del gobierno, e incluso comparte paraísos fiscales con el presidente. ¿Qué puede suceder ahora? En síntesis, esto quedará entre amigos y el popular administrador de La Salada recuperará su libertad más pronto que los presos políticos Lázaro Báez y Milagro Sala. Con respecto a esta última, el abominable fallo de esta semana de la Cámara de Casación convalida todas las maniobras ilícitas y las espurias acusaciones del gobernador Morales, a pesar de su patente cretinismo y falta de sustento, confirmando una vez más que en el país se ha extinguido el estado de derecho desde la asunción de Macri a la presidencia. Por otro lado, un tribunal paralelo sobreseyó al jefe de inteligencia Gustavo Arribas, a pesar de quedar absolutamente acreditadas ocho transferencias millonarias a su cuenta bancaria, producto de sobornos pagados por empresas brasileñas y de otras nacionalidades. Arribas no sólo tiene un cargo crucial en el gobierno de Cambiemos, es uno de los mejores amigos del presidente y partícipe de la mayoría de sus delitos. Es el delincuente mayor con quien Macri más se mimetiza, porque sabe generar millones de dólares en cuestión de segundos, así como amedrentar, y de ser necesario asesinar, a todo ciudadano que se oponga a sus designios. Para ello tiene contratado personal de seguridad israelí, al igual que Lionel Messi, quien ha conchabado a personal dado de baja del Mossad para custodiar su casamiento en la zona más caliente de Rosario, ciudad donde lentamente vienen ganando terreno bandas de narcotraficantes aliadas con policías y miles de jóvenes desocupados que no tienen nada que perder ni proyecto de vida alguno en la Argentina de hoy. Así que más pronto que tarde lo de la Salada quedará en la nada, ya que la economía en negro siempre se regenera con las políticas económicas que se están aplicando.

Del tesoro nazi mucho no vale la pena hablar. Se sabe que hay cierto romanticismo y añoranza por los tiempos de Hitler, no sólo en Alemania sino en países de Sudamérica que albergaron a miles de nazis fugitivos de la caduca justicia europea (y en Estados Unidos también, por supuesto). Tesoros como ese debe haber muchos en el mundo, y el arte nazi siempre ha despertado admiración y devoción, incluso por parte de los pueblos sometidos y masacrados por ellos. El descubrimiento de este tesoro le dará aire a un mercado deprimido, y los judíos podrán subastarlo y repartírselo a placer: Aleluya.

Lo de la cocaína sí es preocupante. Así como las millonarias incautaciones y alijos de marihuana que Bullrich y compañía vienen decomisando para su posterior incineración. La droga es una motivación importante para los arruinados por el macrismo. Si también se les quita eso, la cosa se va a pudrir en serio. Desde Maldita Realidad, se le solicita a la ministra, al señor Ritondo y al mismo Mauricio Macri que paren la mano, y se dejen de joder con la guerra al narcotráfico, que no tiene sentido alguno y sólo puede perjudicar las aspiraciones del gobierno. Hoy, para que nadie se dé cuenta de los robos millonarios al estado y el nivel de impunidad de los mismos, es necesario que la sociedad esté anestesiada, o en su defecto, completamente dopada.

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