A ET (Edward Thomas)

Me dormí con tus poemas en mi pecho,

esparcidos abiertos mientras los dejé caer a mitad de la lectura

como las alas de una paloma sobre la figura en una tumba

para ver, como si te trajeran de un sueño,

no debería tener la oportunidad que perdí en la vida por cierto retraso,

y te llamé a tu rostro de cadete, y luego poeta, y luego ambos,

como murió un soldado-poeta de tu raza.

Yo dije, tú dijiste, que nada debería permanecer no dicho entre nosotros,

hermano, y así permaneció,

y una cosa más que no estuvo allí para decirla:

la Victoria por lo que se perdió y ganó.

Tú fuiste para encontrar el abrazo de fuego del proyectil en Vimy Ridge;

y cuando caíste aquel día la guerra se cernía sobre tí más que sobre mí,

pero ahora está más en mí que en tí, del otro modo.

¿Cómo después, encima, para mí que conocía la embestida del enemigo

en la retaguardia insegura detrás del Rin, si no estaba para hablarte de ella a tí, y ver que te complacías una vez más con mis palabras?

poema de Robert Frost, traducido por HM

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