Entrevista a Jorgelina Silva, miembro del Ejército del Pueblo Paraguayo

Por Amadeo Vázquez

Desde que Cartes dio vía libre a los militares para que procedan a su aniquilamiento, el EPP (Ejército del Pueblo Paraguayo), organización calificada como terrorista o como un clan delictivo, no ha parado de crecer y desarrollar tareas de inteligencia para sus próximos pasos y acciones rimbombantes. En el libro “Programa Político del Ejército del Pueblo Paraguayo”, escrito por Carmen Villalba, esposa y compañera del líder político y principal ideólogo Alcides Oviedo -a quienes los miembros del grupo denominan “comandante en jefe”-, consta que el EPP se fundó oficialmente el 1º de marzo de 2008, día de aniversario de la muerte del Mariscal Francisco Solano López, a quien consideran su principal héroe militar. El objetivo primordial, al nacer, era defender al campesinado hambreado, perseguido, torturado y asesinado por los matones y paramilitares pagados por hacendados, oligarcas, narcotraficantes y políticos, que en Paraguay forman una misma casta o clase social. Desde entonces, a través del secuestro y la cobranza de “impuestos revolucionarios” lograron cierto financiamiento para mantener su radio de acción en un triángulo geográfico de no más de 300 kilómetros de extensión, que cubre parte del Norte del Departamento de San Pedro y el Sur de Concepción, centrando sus ataques principalmente en las localidades de Tacuatí, Paso Itá, Tacuatí Poty, Kurusu de Hierro, Fortuna, Arroyito, Paso Tuyá, Azotey, Horqueta, Paso Barreto y Huguá Ñandú.

Nuestro enviado especial se extravió en el monte de Huguá Ñandú, donde fue rescatado antes de que anocheciera por Jorgelina Silva, una de las líderes más prominentes de la organización, quien no sólo lo cobijó en su campamento, sino que le concedió una entrevista para Maldita Realidad. Su voz de joven que cree ardientemente en su pasión guerrillera, es música para los oídos en la bella lengua guaraní:

-Hoy nos enfrentamos a un presidente mafioso, peor que el anterior, parecido a lo que pasa en Argentina y Brasil. Mandó al ejército, los mismos yanquis están desmontando e intentan cercarnos y acabarnos de una vez. La mitad de nuestros compañeros están encarcelados y torturados pero nosotros venimos demostrando un óptimo poder de fuego y que sabemos caerle bien a los pobres y desheredados, expoliados de la tierra. Nosotros queremos eliminar la falsa democracia burguesa. Ya estamos asqueados del sistema parlamentario paraguayo.

Toma un vaso de agua, hace una pausa, se ve que está preparada, tiene una computadora con cuantiosa información sobre la situación socioeconómica y política de Paraguay. Hoy hasta los guerrilleros están actualizados y hacen compras por Internet:

-La situación económica, según la propia CEPAL, muestra que más del 54% de la población es pobre o se encuentra en la indigencia. Un 43% de los niños está en condiciones de desnutrición y cada año nueve mil familias campesinas son expulsadas de sus tierras para el negocio sojero de Monsanto y otras transnacionales vinculadas  a la oligarquía paraguaya. El sistema de partidos políticos, magistrados y parlamentarios ha llevado a esta situación de desastre. Ellos explotan la tierra fértil de todo el país, incluida la marihuana. Todo este panorama hace que el campesino se vea hoy absolutamente despojado y expulsado por las fuerzas represivas –estatales y paraestatales- que actúan a las órdenes del capo mafia Cartés.

-¿Cómo es el tema del narcotráfico y el mundo de la delincuencia, cómo se conjuga con el espíritu revolucionario y la clara visión política que tiene el grupo?

-Eso es parte de la tergiversación que realizan continuamente los medios de comunicación. Las conspiraciones mediático-judiciales ocurren aquí cotidianamente. Se nos demoniza y equiparan nuestra lucha a la de ISIS, las FARC o lo que se les ocurra en su mentalidad contrainsurgente, bien yanqui y amante de la tortura, como su actual presidente Trump. Además hay una estrecha vinculación entre ganaderos, sojeros, narcotraficantes, policías y políticos.

-¿Cuál fue el ataque del que estás más orgullosa?

Cuando fuimos a la estancia del conocido terrateniente brasileño Matelarenjeira, que posee empresas en Brasil, Argentina y aquí. Como todos sus colegas, contrata grupos paramilitares, integrados en la mayoría de los casos por oficiales de la Policía Nacional que cumplen función de guardias en todas las estancias de grandes propietarios. En lo de “Mate” se dio el caso de que el policía que lideraba las fuerzas paramilitares estaba en actividad, y la empresa de seguridad es de su propiedad y de otro comisario de la localidad de Pedro Juan Caballero, donde se cultiva la mayor cantidad de marihuana del país. A esos los reventamos, por resguardar los latifundios que se benefician con el modelo sojero. Nos cargamos a seis militares y no sufrimos ni una baja. Acá la distribución de la tierra es mucho más injusta que en Argentina. En el norte se está expulsando a vastas cantidades de campesinos que terminan acampando en Asunción y pudriéndose en sus calles de diversas enfermedades. Han hecho fumigaciones horribles que han afectado hasta la virilidad de pueblos indígenas. Es horrible lo que está pasando en mi país. A esto hay que sumarle la agresión continua que padecen los campesinos por parte de policías corruptos.

-¿Y cómo está ahora la situación?

-Acá hay grandes extensiones despobladas, escasa o nula presencia estatal y policial, una depresión económica general, carencia de servicios públicos y pobreza en caminos e infraestructura. Te habrás dado cuenta, cuando te oí que pedías auxilio porque se venía la noche y son miles los peligros de la selva. Nosotros hicimos inversiones inteligentes y podemos ofrecerles a los pobladores seguridad y fervor revolucionario, el fin de la desigualdad en las comunidades, transformando las estructuras que hacen que hoy tengan que soportar ser pisoteados y masacrados por las élites. Mañana cuando te acompañe y salgamos a una expedición por los pueblos que hay más cerca te darás cuenta cómo nos quieren y qué efectivos son nuestros mecanismos de reclutamiento. De hecho, ayudamos económicamente a las familias que se suman a nuestra causa y no nos traicionan ni nos delatan a las fuerzas represivas. Nuestro discurso político y social tiene resonancia y genera simpatías.

 

Aquí se cortó la luz y se acabó la entrevista. El cronista se fue a dormir y al día siguiente volvió por sus propios medios a Asunción, entusiasmado con su aventura y con la información obtenida.

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