Entra

Mientras ingresaba al límite del bosque,

escuché con atención la música de un pájaro,

estaba oscuro afuera, adentro estaba oscuro.

Demasiado oscuro en el bosque para un pájaro

con un aleteo acomodándose mejor para la noche,

todavía podrá cantar.

La última luz del sol que murió en el oeste,

aún vive para una canción más,

en el pecho del pájaro.

Lejos en la oscuridad amurallada

se va la música del pájaro
casi como una invitación a entrar

a la oscuridad y el lamento.

Pero no, estaba afuera por las estrellas;

no iba a entrar.

Ni siquiera si me lo pidieran,

y no me lo pidieron.

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