Amague de continuismo dictatorial en Honduras

por Hugo Muleta

El próximo 26 de noviembre se realizarán elecciones en uno de los países que compiten por ser los más pauperizados, vejados y violentos del mundo, donde la palabra derecho humano suena a “subversivo”, y donde el acto comicial es otra fantochada de una pseudo-democracia que perdió todo su vigor y sustancia cuando en 2009 se produjo el fatídico golpe contra Mel Zelaya, cuyas consecuencias (desastre social, económico y moral) se patentizan y se cristalizan en la postulación del presidente actual Juan Orlando Hernández (JOH, de aquí en adelante), quien se presenta para ser reelegido sin una Constitución ni un pueblo que lo apoye. Pero detrás de él están las bandas armadas de mafiosos de la DEA y la CIA, grupos paramilitares y parapoliciales y por supuesto, un afinado aparato judicial-mediático-, que no van a dejar sus privilegios de un día para el otro. De hecho, JOH no tiene un pelo de demócrata y ya tiene el fraude arreglado con dos empresas de informática extranjeras.

Durante su gestión, JOH no hizo otra cosa que profundizar los graves problemas ocasionados por su antecesor, tan golpista y burócrata de la justicia como él, sin dar respuesta alguna a el crecimiento pasmoso de los índices de pobreza y desempleo, violencia e inseguridad, corrupción e impunidad, que han dejado un país a merced de pandillas que adoran el “american way of life” (armarse hasta los dientes). No conforme con ello, agudizó la represión contra el movimiento Libre, de Zelaya y su esposa, quienes forman parte de un frente opositor que está harto de los métodos y la realidad política que propone la derecha golpista en el poder. Además, han quedado de muy malhumor luego de la eliminación de la selección hondureña del mundial, uno de los pocos motivos que les quedaba a los ciudadanos para soportar la cruda violencia de los tiempos que corren, el cinismo e hipocresía de los medios de comunicación que apoyan a JOH, calcados de los que dan crédito a todas las mafias neoliberales que se han instalado en los gobiernos con la restauración conservadora, ya radicalizada, en América Latina.

Tanto el Tribunal Supremo Electoral (TSE) como el Registro Nacional de Personas (RNP), son manejados como feudos privados de JOH, y le van a conceder la victoria para dilatar su dictadura oprobiosa. Para tratar de aguarles la fiesta, Libertad y Refundación (LIBRE) se alió con Salvador Nasralla (ex presidente del Partido Anticorrupción). Este es un presentador de TV que se candidatea con ganas y adoptando un estilo moralesco (como el de su colega guatemalteco, “artista de la TV”) logra plasmar un discurso adverso a los intereses de JOH, denunciado todos sus actos de corrupción y la política de exterminio de activistas ambientales y de derechos humanos, como lo demuestra con claridad el asesinato de Berta Cáceres. Los dirigentes ya organizaron varias marchas en Tegucigalpa donde expusieron con precisión las dinámicas corruptas del gobierno que se autodenomina “nacionalista”. Y es que JOH está más sucio que su antecesor Porfirio Lobo, sobre todo en asuntos de narcotráfico. Entretanto, la primarización de la economía y la precarización laboral han llegado a niveles alarmantes. Honduras se ha quedado sin bananas y aguacates, y prácticamente sin prostitutas, ya que todas deciden marcharse del país ante la sequía de clientes.

Jose Manuel Zelaya Rosales es ahora coordinador de la Alianza de oposición contra la Dictadura. El simpático y valiente Mel anunció a la militancia la implementación de la “Operación Cusuco” para el próximo 26 de noviembre. “La Operación Cusuco consiste en sacar de sus casas a todos los seguidores de la Alianza y a todos los ciudadanos para que vayan a votar a Salvador Nasralla”. El extraño nombre de la operación homenajea a la caza del cosuco, animal al que se lo va a buscar hasta la cueva o el nido. Desde Maldita Realidad deseamos que esta operación sea exitosa y se logre recomponer algo de cordura en la conducción política de este devastado pero querido país centroamericano.

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