Entrevista a Abimael Guzmán en la Base Naval del Callao

por Alvaro Correa

Enterados del indulto otorgado por el yanqui presidente de Perú PPK al genocida y esterilizador de indígenas, japonés y paradójicamente ex presidente peruano Alberto Fujimori, como parte del pacto que le permitió salir indemne del pedido de vacancia hecho por el mismo fujimorismo –el ala de Keiko-, por una serie de delitos ligados a la causa Odebrecht (que tiene presos a la ex pareja presidencial Humala-Heredia), quisimos recoger la opinión del ex líder de Sendero Luminoso, el profesor de filosofía Abimael Guzmán, quien ya ha cumplido más de 32 años de condena por terrorismo, en una causa muy floja de pruebas, y totalmente armada por el siniestro monje negro del nipón, Vladimiro Montesinos.

La gestión por conseguir un encuentro de media hora con nuestro querido Abimael fue exitosa gracias a los ardides de una amiga peruana que sedujo al alcalde de la prisión y le hizo firmar el permiso como precio por un besito en la mejilla. Luego de que el penitenciario tomase un Viagra, ella adujo que tenía que bañarse y mientras él descansaba en la cama viendo TV ella huyó y voló en un taxi hasta la puerta del penal, donde la esperaba ansioso con un grabador y un carnet de periodista argentino. El subalcalde se rascó la cabeza cuando le presentamos la nota y llamó por teléfono al alcalde, quien enojado por el abandono de nuestra amiga solicitó al conserje del hotel que le mandara una prostituta. Ocupado en esos menesteres, no le prestó la menor atención a su subordinado y para colgarle rápido dijo: “Que pasen, total a esta altura, con lo gaga que está el terruco ese, quién le va a dar importancia a lo que dice”. Así que el “zumbo” nos dejó pasar y nos acompañó a la ascética celda del mítico guerrillero, quien a sus 83 años padece, entre otras dolencias, alta presión arterial, insuficiencia cardíaca, ardores estomacales, artritis reumatoide y psoriasis, un combo que a pesar de su coraje y su inteligencia, lo ha amargado bastante, junto con el hecho de cumplir ya más de 32 años de condena efectiva, en aislamiento, en una unidad de máxima seguridad construida especialmente para él. Guzmán había sido avisado de nuestra visita, y luego de darnos un firme apretón de manos arrancó con un monólogo:

“El grado de delirio que ha alcanzado el devenir de la política peruana en el último año, con la intromisión de la justicia haciendo barrabasadas y fracasando estrepitosamente en la detención del ex presidente Toledo, protegido por Estados Unidos e Israel, contribuyendo al lema “que se vayan todos”, “son todos corruptos”, “la clase política es toda una mierda”, lejos de contribuir a la paz social enardece los ánimos de los peruanos más rebeldes. La izquierda tuvo su renovación, Veronika Mendoza es una chica inteligente que podría capitalizar los desastres que vienen haciendo todos los gobiernos pro-imperialistas y neoliberales que predominaron en el siglo XXI. El estado de podredumbre moral del Congreso peruano se asemeja al brasileño o el argentino, su sistema judicial es tan servil a los intereses de la derecha y del Imperio que no disimula ni un poquito. El indulto al dictador Fujimori es la última canallada magnífica del mainstream kuchinesco”.

-Buenas tardes, señor Guzmán, se ha adelantado a nuestra primera pregunta. ¿Queríamos saber cómo veía este indulto? Sus palabras han sido claras, ¿pero no lo estimula para pedir usted también un indulto?

-Yo no me puedo equiparar con semejante traidor a la patria. No ando limosneando perdones a presidentes ilegítimos. Históricamente, los presidentes peruanos han hecho grandes cagadas, y ésta es una más que esperamos rebalse el vaso de la paciencia de los peruanos y peruanas comprometidos con la guerra popular.

-¿Usted cree que hay una situación o condiciones que ameritan un resurgimiento de Sendero Luminoso?

-¿A usted le parece que no? Advierto por su semblante que es un hombre inteligente, ¡vamos! Mientras las elites oligárquicas se enriquecen y someten al pueblo a humillaciones y leyes que coartan su libertad y todos sus derechos (sociales, alimentarios, educativos, de salud, a disfrutar de lo comunitario del Perú), la prensa y los partidos políticos tradicionales avalan las injusticias y desigualdades. Pretenden derrocar al gobierno venezolano sin la menor consulta al pueblo peruano. Son cagones, están agrandados porque Perú ha clasificado para el mundial bajo su gestión. La alegría popular les sirvió para aplicar sin anestesia (y casi sin represión) los programas de ajuste y reformas fiscales dictados por el FMI y ejecutadas en este momento por el burócrata-títere de PPK. Por supuesto que hay un aire a revuelta y revolución en las calles de nuestras principales ciudades. Somos herederos de los incas, de José Carlos Mariátegui, de César Vallejo, de la peruanidad que brilla con su pensamiento en el cosmos interestelar.

-¿Y la circunstancia de la nueva ola de derecha-neoliberal que se ha impuesto en casi toda la región, eliminando las conquistas de un ciclo progresista?

-Precisamente, arrecian es sus tiranías y desfalcos cuanto más chupan la sangre del pueblo. Abono la teoría de “cuanto peor, mejor”. Esto se va a ir todo bien al carajo. Es muy probable que haya una guerra mundial entre superpotencias, pero será para hacer una nueva repartija de lo que quede. Muchos vamos a sobrevivir y entonces deberemos estar dispuestos a hacer la revolución desde abajo, con la guerra popular, defendiéndonos de cada una de sus trastadas y de sus avasallamientos, apoderándonos de sus arsenales y armamentos si hiciera falta. Lo podemos hacer: cuando el pueblo comparta este objetivo común, podremos ajusticiar sin prisa y sin pausa a todos los políticos que han arruinado el Perú en todos estos años que he estado en la cárcel.

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