JOH y su toque de queda en Honduras

por Hugo Muleta

Sin ser nigromantes ni lectores de bolas de cristal, en Maldita Realidad se viene anunciando desde hace meses el fraude que estaba armando JOH, con la complicidad yanqui y de la OEA, para reelegirse y seguir adelante, en la vanguardia de la nefasta restauración neoliberal y neocolonial que vienen padeciendo los países latinoamericanos. Es que Honduras no sólo ha cumplido el rol de conejillo de Indias de Estados Unidos en la región (como territorio libre para flujo de narcotráfico y entrenamiento de elementos contrainsurgentes), sino que es el país donde las políticas neoliberales se han implantado en mayor medida a sangre y fuego desde el golpe a Zelaya hasta el presente.

Nno podemos olvidar que el pequeño país centroamericano ha servido históricamente como base de las violentas políticas militaristas de Estados Unidos en la región. Desde las bases militares de Palmerola y Mosquitia no sólo desarrolla su injerencia en territorio hondureño sino que influye en Nicaragua, El Salvador y Guatemala.

El mamarracho que hicieron JOH y su TSE con las elecciones no mereció el repudio de ninguno de los miles de veedores que acudieron a avalar un escándalo, que derivó en una revuelta popular,  la consiguiente represión, toque de queda y estado de sitio, contándose los muertos todavía en las calles de Tegucigalpa. Por lo pronto, las cárceles están desbordadas por los miles de detenidos que violaron las nuevas leyes marciales de JOH, que se supone durarán diez días. Pero este domingo, hay una marcha convocada por Nasrallah –legítimo vencedor en las urnas-, cuya publicación en Facebook es más que elocuente: “El ilegal e injusto toque de queda que no es otra cosa que un golpe de estado contra las votaciones del pueblo que no quiere que continúe el actual presidente (…) No vamos a permitir que nos roben las elecciones, no vamos a permitir que un traidor a la patria se reelija”.

Desde afuera de la alianza opositora, la COPINH (Consejo de Organizaciones Populares e Indígenas), la combativa organización a la que pertenecía Berta Cáceres hasta su asesinato por empresarios mineros y esbirros del gobierno, consideró que acudir a las urnas en las circunstancias que se presentaban no aseguraba nada bueno para los sectores populares, y que se venía una fase más represiva y sangrienta de la dictadura en su era JOH. Y la verdad que no se equivocaron. El TSE ha manipulado obscenamente la información y sus recuentos de votos son una farsa que repugna al sentido común más inofensivo que puedan tener los hondureños a la hora de observar la conducta de un tribunal electoral.

Ante las miradas cómplices de los gobiernos de la región, y el encubrimiento grosero de los medios de comunicación hegemónicos, se ha consumado un fraude y un robo, acompañados ahora de una agudización de la violencia institucional, que se suma a los cientos de víctimas de mandato de JOH, dirigentes sociales, estudiantes, campesinos, periodistas que cayeron bajo las balas de cuerpos policiales o parapoliciales como los que ejecutaron a los jóvenes que salieron a repudiar la reelección de JOH y sus amigos.

JOH no es más que otro títere del imperialismo yanqui, que demuestra con esta “reelección” que no está dispuesto siquiera a dejar pasar una instancia moderada de oposición, y que va a masacrar a quien se oponga a sus intenciones, haciéndolo sin titubear. Quienes están peleando en las calles contra la consumación de una infamia más lo harán con valentía y entregando sus cuerpos y sus almas, ya que no tienen nada que perder y en su horizonte sólo está resistir la pulseada, y combatir la embestida represora de la derecha recolonizadora que desde Honduras, golpea a todo el continente americano. Su propósito de “hondurizar la región”, y hacer de nuestros países un felpudo o un papel higiénico, debe ser abortado de cuajo. La consigna ahora es una sola y debe ser gritada por todo el país (y por sus vecinos): “¡Fuera JOH, fuera JOH!” Este tiene que ser el grito interminable para comenzar a doblegar a la restauración neoliberal que desde este pobre y volcánico lugar del mundo, se ha proyectado aviesamente a todas las naciones americanas.

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