La democracia en jaque: Carrió busca roña… ¡y la encuentra!

por Leila Soto

Informantes cercanos a Patricia Bullrich están preocupados, dudan de su capacidad para lidiar con tamaño problemón. A sus ya arduas tareas represivas, se le suma la amenaza a la vida de Carrió. Para colmo, se trata de la seguridad de una ex aliada que el vedetismo político separó para volverlas a juntar en la misma bolsa de Cambiemos.

Lo cierto es que el riesgo a la integridad mental y física de la blonda diputada es un hecho. Efectivamente, según sus costosos dispositivos de inteligencia adquiridos en tierras de Medio Oriente, tienen conocimiento de una seria amenaza a Carrió.

Los primeros indicios del peligro fueron los mensajes por redes sociales donde la diputada anunciaba que apoyaba el proyecto de ley para robarles a los jubilados, beneficiarios de AUH y discapacitados. En un tono religioso, invocando a Dios y la virgen santa, Lilita intenta convencer a sus votantes de que ella sigue siendo la guardiana de la República.

Pero con lo que no contaba es que las células dormidas del activismo radical (no confundir con la UCR) tienen madres y padres. Para colmo ya jubilados. En algunos casos con pésimas condiciones de vida, pero que la dignidad de vivir en un país desendeudado, que empezaba a tramitar sus conflictos sin la “mediación” de Gendarmería, generaba al menos una esperanza. Pero hoy están preocupados por los remedios, la cuenta de la luz y que tienen que pagar Internet sin saber para qué carajo lo hacen.

Es precisamente ese maravilloso panóptico digital el que delató a los enemigos de Carrió. A pesar de estar advertidos sobre la vigilancia que tienen aún en las comunicaciones que realizan en los juegos en red, estas personas no han podido evitar jugar mientras veían a la ciputada hacer esa puesta en escena en el Congreso, justo cuando se caía la primera intentona con la ley de reforma previsional. Escucharla fue el llamado a la intifada criolla. Como si fuera una palabra clave de hipnotizadores, la célula dormida se despertó, y no sólo jugaron y consolaron a sus viejos cansados y deprimidos. También decidieron poner el cuerpo y su virtualidad en la tarea de ir por la Gorda.

Pero esto no sería lo más peligroso en la vida de Carrió. Parecería que su psiquiatra la dejó, y sólo consiguieron de remplazo un tratamiento en un centro de Sri Sri Ravi Shankar. Como si fuera una tétrica historia de Poe, la pesadilla de Bullrich es recurrente (con alcohol incluido). Otro aliado en peligro, como Nisman, pero esta vez, por las dudas no piensa llamarla 17 veces por día porque esta vez podría resultar “inconveniente”. Por ahora la diputada le sirve a su bloque más viva que muerta, sólo viva puede sentar su humanidad en el sillón que indica el quorum.

Pero ante la posibilidad de que Carrió coloque en su Whatsup el mismo lema que usaba Nisman: “¡Respira, Inspira, Ignora y Vive!” se tomaron varias medidas (y también psicotrópicos) para poder resguardar la integridad de quien no necesariamente tiene la cintura política para negociar esta ley. Lo cierto es que Carrió es más eficiente rompiendo quorums que armándolos. Pero es la única que goza de una deshinibición moral que combina con locuacidad y profundo vozarrón. Por ahora la cuidan a cal y canto. Del recinto a TN y del arte de vivir a la casa.

Todavía no hay una estrategia para el día después del próximo intento patoteril de sacar la ley. Pero aprendieron de la experiencia de la anterior Alianza, y todos tienen los cajones de sus despachos casi vacios, porque lo seguro es que, aprueben o no la ley, de allí se van pronto. De vacaciones o en helicóptero. La única certeza es que nada será igual después.

Con respecto a la célula dormida, aún no han hecho una movida directa. Sólo especulan y planifican. Es probable que la adicción al juego los tenga tan alienados como a su objetivo. Lo último que se sabe es que uno de ellos, al carecer de habilidades técnicas para armar algún dispositivo letal, cree que puede ser lo suficientemente ingenioso como para escribir un libro, y que sea best seller. Al estilo de Michel Houellebecq quieren probar con crímenes litararios que estimulen a la maldita realidad.

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