La potz-verdad nismaniana es resucitada por el tándem mafioso Macri-Bonadío

por Agencia Maldita Realidad

Hoy el juez Claudio Bonadío –a quien le disgusta que le llamen “Glock”, por el uso de su pistola para matar cobardemente por la espalda a dos pibes-chorros que supuestamente quisieron asaltarlo-, encarceló al dirigente social Luis D’Elia y otros funcionarios del gobierno de Cristina, solicitando a la vez su desafuero y detención preventiva. A raíz de que el lobby de la derecha judía, en complicidad y auténtica asociación ilícita con el gobierno, decidió rescatar una causa ya desechada y descartada por cuatro jueces federales, entre otros argumentos por no configurar “existencia de delito”, y que resiste a cualquier análisis juicioso de su contenido, pues es un mamotreto paranoide que no dice absolutamente nada, se sustenta en conjeturas absurdas planteadas por periodistas delirantes, y está hecho a partir de un mecanismo de “cut & paste” sin  el menor cuidado del pudor literario que debería tener todo letrado, y más cuando se llega a la instancia de fiscal de la Nación.

En base a esta denuncia, que es pública y que puede ser leída por cualquier valiente que se le anime, que sólo puede ser tomada en serio por imbéciles cuya profesión es tragarse sapos de Clarín, o por mafiosos que “no tienen principio de realidad ni decoro intelectual”, como Bonadío y Macri, lúmpenes del cualquiercosismo y promotores de la extorsión mafiosa para progresar en sus respectivas carreras delictivas.

En esta ocasión, la jugada del “juez de la CIA”, que también se lo llama así por sus aceitados contactos con la embajada estadounidense, había pasado a un segundo plano en la competencia de apresar, escrachar y humillar a dirigentes kirchneristas, con la imposición de la doctrina de Irurzun para que dos colegas suyos puedan exhibir al pueblo los “trofeos” de mandar a prisión a De Vido y Boudou. Ahora sí que se ha acomodado en el centro de la escena, empujando a sus colegas como Trump en reunión multilateral.

En verdad, puso en manos de los senadores, tibios traidores de la índole de Pichetto, la decisión de “ponerle las esposas” a “la cretina”. Los mismos senadores que le avalan y convalidan al presidente decisiones económicas dramáticas para los sectores más postergados, como es el caso de la aprobación exprés de una reforma previsional que no sólo rebajará las jubilaciones y pensiones sino que abre las puertas a un regreso feliz de las AFJP, con la frutilla del postre que es tenerlo al ex vicepresidente en una cárcel federal por un capricho que no surgió de otro lado que de su corazón (o el de Magnetto, que es lo mismo), y de miles de argentinos bienpensantes como él. El cinismo y la hipocresía son constantes en la verba cheta del mandamás argentino.

Y en la de “Glock” sólo puede rescatarse la imaginación de algún libretista de la CIA, de los que se nutre también la brava y envalentonada ministra Patricia Bullrich, que va a salir con sus gendarmes y prefectos, sus Albatros y servicios de inteligencia de la talla de su segundo Nocetti, todos a combatir al enemigo interno, y que no quede un simpatizante de CFK vivo, así se evitarán tener que dar explicaciones a alguien, aunque sea a la embajada yanqui por la desaparición del ARA San Juan.

Más allá de la elusión y negligencia absoluta con la que se manejan los asuntos públicos en el país durante la administración actual, importa denunciar la fuente, el germen del rompimiento del estado de derecho, que no es otro que la infausta fama de un fiscal que se ilusionó con “cargarse” a Cristina el solito –buscando el premio mayor que seguramente le otorgarían sus jefes de la CIA por ello-, y habiéndose dado cuenta de las inconsistencias, incongruencias y estupideces que decía su denuncia, no encontró mejor salida que descerrajarse un tiro en la cabeza (incitado y propiciada también su decisión, porque una de las prostitutas con las cuales “transaba” decidió cortar la relación).

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