Química impura

Por Hugo Muleta

“Yo tengo una mezcla de tecnología con práctica, ¿viste? Pongo buscar y claro, la magia de Dios hace el resto…”

Si un material se degrada la causa puede ser la corrosión del tiempo. Ahí puede intervenir la corrupción del espacio, o probablemente la estupidez del hombre, ser humano, persona o como se quiera llamar el ambicioso bípedo conquistador de mundos. He vuelto a la fuente de inspiración inmortal una tarde bochornosa de verano, me he dado cuenta de cómo la obra del hombre ha desperdiciado la naturaleza, arruinado su belleza y su poder de destrucción. Sus muertos siempre son pobres desamparados o ricachones alocados que aman el peligro o los deportes riesgosos. Se conoce que el suicidio es una salida elegida por representantes de diversas clases sociales. Algunos valientes resisten y luchan contra las calamidades ambientales denodadamente, e incluso hay aventureros que osan repudiar a las elites oligárquicas adueñadas de sus países. Aún no ha llegado el mesías judío capaz de cantar unas cuantas verdades. El Papa intenta criticar a los presidentes de las grandes potencias pero logra pocos cambios. Desde que los medios de comunicación se volvieron estúpidos, reflejando la simpleza del alma humana, más o menos a partir de la instauración de una hegemonía de derecha (a nivel político) a escala planetaria, la verdad y la realidad se han desvanecido.

“Me traje el cerebro, lo que no es poco”

La mente continúa funcionando y eso sirve para escribir. También tener un aguantadero en una zona selvática, una canoa y un río que transforma los atardeceres en silencios. Ruta despejada hacia la iluminación del nirvana. Kurt Cobain hizo química impura con su música y sus letras. Revolucionó el rock y se casó con una fea punk, dando a luz a una bebé hermosa. Rubia tirando a albina, aunque él aborrecía la pureza de la raza blanca.

El hacedor de vientos está descansando y nos regala tórridos momentos. Sudor, ardor, molicie. El sol revienta burbujas incandescentes, quema las malas hierbas, provoca el deleite de las flores y las abejas. He salido de una comodidad que ha aherrojado mis huesos. Mis ojos son dos cerrojos que liman la oscuridad. Mis pies tienen tanto polvo que se han disecado. La falta de aire me cosquillea el ánimo. El vapor de las aguas turbias asciende al cielo caliginoso. La razón de mi espíritu se encuentra difusa, no la agarran los aparatos tecnológicos de los espías ni las fuerzas de seguridad del Estado. Es evanescente y antojadiza, se evade de los sensores más inteligentes del mercado. Ella quiere que la pesadilla de la existencia se torne en dulce sueño, acabar con los gobiernos espurios que cometen veloces atrocidades.

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