Vuelta

Genios de incontables naciones

han contado su amor por generaciones

hasta que todas sus frases memorables

se volvieron comunes como varas de oro o margaritas.

Sus chicas han centelleado como la luna,

o brillado como una luna de verano

paradas como el lirio, huido como un cervatillo,

ahora el atardecer, ahora el amanecer,

aquí la princesa en la torre,

allá la dulce flor prohibida.

Querida, cuando te veo,

cada frase vieja se renueva,

y hay momentos en que parece

que estuviera casado con uno de los sueños de Shakespeare.

 

Ogden Nash, traducido por HM

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