El rey más desnudo del mundo

por Hugo Muleta

Algunos periodistas y analistas del discurso se toman el trabajo de reflexionar sobre las palabras de Mauricio Macri, que se expresa en forma balbuceante y enclenque en lengua castellana. Nunca tuvo dotes de orador, ni retórica que lo sacara de la simpleza del anecdotario chetón que siempre manejó en público, quejándose de que en los hospitales hay que atender a mugrientos peruanos o bolivianos, o que hay un populismo que ha arruinado a la Argentina. Ciertamente, es una pérdida de tiempo repasar el conjunto de necedades, fake news, mentiras y arengas evangelistas-zen de los que se compuso su pieza oratoria al inaugurar las sesiones del congreso para este 2018, que en sus dos primeros meses acumuló una tremenda inflación y pérdida del poder adquisitivo del salario, que está hundiendo cada vez más a las clases medias que lo votaron, que ven que vuelven a caer al abismo de la pobreza y el desempleo, como en la década del ’90 conducida por Menem, “el gran restaurador” según la opinión de “Mauricio”.

El nivel de destrucción, de daño económico ocasionado a las PyMEs, va a la par de la imbecilización generalizada de los animadores culturales macristas, que lo protegen, lo miman, y le siguen el juego de que “lo peor ya pasó”, “hubo un crecimiento invisible”, y otras pseudo-excusas o argumentosque avergonzarían a un niño de escuela primaria en un examen de ciencias políticas. Y muchos de sus lacayos, payasos y miembros de su “equipo de los sueños” (más bien “equipo de los dueños”), que le van en zaga en delincuencia, pero que comparten su afición a lavar dinero y estafar al estado de una y mil maneras, se divierten y creen fervientemente en que el “pollo” de Durán Barba tiene cuerda para rato, y comienzan a especular con una reelección que sería fatal y aplastante para la soberanía nacional y el funcionamiento del estado argentino en su conjunto. Antes que ocurra eso, se supone que los movimientos sociales y los millones de afectados por el programa económico de Cambiemos (o la falta absoluta del mismo, ya que consiste en emitir deuda y robar lo máximo que se pueda de las arcas del Estado para distribuirlo entre los CEOs amigos que son ahora autoridades máximas) solicitarán por lo menos su juicio político, si no el sumario. Tipos como Arribas jefe del AFI, experto en lavado futbolero y apertura de cuentas en paraísos fiscales; el paralítico Triaca, negrero y explotador de personas, ministro de Trabajo. Cada ministro tiene una historia (y un presente) incompatibles con sus funciones, ya les abrieron varias causas penales que derivarán en la nada o el “cualquiercosismo”, que es la técnica principal de gestión del gobierno macrista, dispuesto a improvisar y jugar con la vida y la muerte de sus conciudadanos. De hecho, Macri apoya, promociona y ordena que las fuerzas de seguridad ejecuten por la espalda a los pibes-chorros generados por sus políticas económicas nefastas. La “mano dura” y la “tolerancia cero” son eufemismos para construir la doctrina Chocobar, que busca la eliminación de lo que los suboficiales, cabos o comisarios consideran lúmpenes y lacras. A los kirchneristas y enemigos de la izquierda, les alcanza con meterlos presos a través de la doctrina Irurzun, que es más anticonstitucional que Sabsay haciéndose el constitucionalista, o el mismo Irurzun, que encarna la postura clarinista en el Poder Judicial:.”ahora somos todos culpables hasta que demostremos lo contrario”. Pronto, ya ni nos podremos descargar en los estadios de fútbol, y a nuestros equipos les retirarán los puntos si cantamos el hit del verano “Mauricio Macri, la puta que te parió”, procreado luego de la sanción de una ley previsional que equivalió a un saqueo y despojo a los jubilados, mucho más avieso que el de cualquier pibe-chorro tiroteado por los Chocobares del mundo.

Ya marginaron y echaron de los medios de comunicación a los periodistas opositores, ya tienen el control total de las redes sociales, manejadas por trolls y cuentas falsas que se dedican a insultar a todo aquel que demuestre cierta duda o cuestionamiento a las políticas macristas (aclaramos, llamarle política a cualquier acción de este gobierno es un insulto a la teoría y academia, ya que se trata de un grupo de elites corruptas a cargo de las instituciones del Estado que están vendiendo el país al mejor postor). Toda otra medida que no vaya en esa dirección es de inmediato perseguida y censurada por Macri y su coro de descerebrados racistas. En Maldita Realidad creíamos que no íbamos a soportarlo y que íbamos a huir del país para olvidar el oprobio y el desastre que implican cuatro años de gestión macrista. Nos quedamos porque no pudimos ahorrar un peso para el pasaje, ni siquiera para arrimarnos a Uruguay. Entretanto, tenemos que sufrir aquí estoicamente su era, que esperemos no repita la de la década infame: 2019 es el límite en el horizonte cercano, si no nos lo sacamos antes de encima con una revuelta que hará empalidecer la de 2001. En eso estamos.

 

 

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