Puedes ser un Republicano, yo soy un Genócrata

Oh, “bullicioso” era una palabra victoriana

que quería decir “fino, espléndido, divertido”

y con frecuencia me ocurre de nuevo

en momentos de melancolía.

Por ejemplo, niños, pienso que bullicioso

es para gente de más de cuarenta.

No puedo decir cuál es la venidera,

más tediosa la hallo,

compitiendo con el paso juvenil

o encontrando la mente juvenil.

Así que pienso que bullicioso, sí, y hábil,

son para gente de más de cincuenta.
La jerga que usa la juventud evita la conversación.

No puedo creer que el código que eligen signifique comunicación.

¡Oh, para gente de más de sesenta,

a pesar de su tendencia a la prolijidad!
Las horas que un padre trabajador ahorra significan menos que latín para ellos,

donde sea desaparecen en jeeps hasta las tres o cuatro de la madrugada,

¡oh, para estar con gente sirves una taza

en vez de la gente que estás esperando!

He intentado leer el masculleo de labios jóvenes

hasta que desarrollé un ojo inclinado,

y mis oídos fallan a los constantes gemidos de,

si no puedo, ¿por qué no puedo?

¡Oh, para estar junto a un septuagenario

en silencio bajo un pico en Darién!

No conocen a Hagen por Bobby Jones,
jamás escucharon a Al Smith,
hasta Red Grange está más allá de su alcance,
y Dempsey es un mito.
¡Oh encanto, el parloteo sobre tu espalda

de alguien de mi propia edad, o más viejo!

Estoy cansado de definir deberes incumplidos.

A la oposición testaruda,

los pensamientos de los jóvenes son pensamientos muy largos,

¡y sí, no están locos!
Esa es la causa, en caso en que te estés preguntando

por qué me gusta la compañía de un centenario.

 

Ogden Nash, traducido por HM

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