Lo hago, lo haré, lo tengo

Cuán sabio soy para instruir al mayordomo,

a que instruya al primer lacayo que instruya al segundo lacayo

que instruya al portero que ordene mi carruaje,

estoy por ser voluntario para una definición de matrimonio.

Así como sé que hay dos Hagens, Walter y Copen,
sé que el matrimonio es una alianza religiosa y legal

a la que ingresa un hombre que no puede dormir con la ventana cerrada,

y una mujer que no puede dormir con la ventana abierta.

Más aún, así como estoy inseguro de la diferencia

entre flora y fauna, y restos y desechos,

estoy seguro de que el matrimonio es una alianza entre dos personas,

una que nunca se acuerda de los cumpleaños y otra que nunca se los olvida,

y él se rehúsa a creer que hay una filtración en un caño de agua o gas,

y ella está convencida que se está por asfixiar o ahogar,
y ella dice “rápido, levántate y toma mis cepillos del alféizar,

está entrando lluvia”, y él replica “Oh, están bien, sólo llueve derecho hacia abajo”.

Por esto el matrimonio es mucho más interesante que el divorcio,

porque es el único ejemplo conocido del encuentro feliz

de un objeto inamovible y la fuerza irresistible.

Así que espero que los esposos y esposas continúen debatiendo

y combatiendo sobre todo lo debatible y combatible,
porque creo que una leve incompatibilidad es la sal de la vida,

particularmente si él tiene ingresos y ella es acariciable.

 

Ogden Nash, trad. Hugo Müller

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