“Marito” presidente: ¿nuevo títere yanqui en el palacio de López?

por Alvaro Correa

El domingo hay elecciones en Paraguay, lo que equivale a fraude y continuismo del partido colorado golpista, liderado por el candidato Mario Abdo Benítez, hijo del secretario privado de Stroessner y admirador procaz de la figura y obra del dictador paraguayo, eje y jefe espiritual del Plan Cóndor I –renovado ahora con el Plan Cóndor II, con sede en Asunción-, desde donde propaga sus acciones la ahora todopoderosa derecha continental.

Vaya si no tienen asegurada su perpetuación en la presidencia con el golpe que le hicieron al clérigo Lugo y la colocación en el poder por 4 años a un empresario-mafioso similar a Macri, ya que de lo que más sabe Cartes en esta maldita realidad es contrabandear armas y otros chiches que en el país guaraní se venden como chipá caliente. Resulta que su principal leit motiv de campaña es “evitar que Paraguay se convierta en Venezuela” en caso de triunfar el frente GANAR, encabezado por el dirigente Efraín Alegre. Es que su gestión no tiene nada para mostrar que sea positivo para el pueblo, sino más bien una sucesión de crímenes, desfalcos, negociados y tramoyas que han pauperizado aún más a las clases medias y bajas, dejándolas en un subsuelo donde no sueñan siquiera con emigrar a Argentina y hacer fortuna en el país macrista (¡qué ilusos, por Dios!), ya que están embarcados en estrategias de supervivencia tan apremiantes como indignas.

Durante el acto de cierre de campaña de la Alianza Ganar en Paraguarí, en el club Sport Taller de Acahay, Alegre declaró que hay que “cortar las alas a los manguruyuses”, en referencia a lo pesados que son Cartes y sus bandas entrenadas por la CIA y el FBI. “Paraguay está intervenido hasta el coño” –se quejó el aspirante a vicepresidente, el simpático conductor y productor radial Leo Rubin.

Los crímenes y delitos cometidos por el presidente Cartes desde el golpe hasta estas elecciones se vienen ocultando bajo un paraguas judicial-mediático que es más avezado que el brasileño y más eficiente que el argentino. Aquí no se jode y las disputas se arreglan a los tiros, como en la masacre de Curuguaty, donde hubo varios hacendados involucrados, amigos íntimos del líder “empresario”, devenido en presidente gracias al golpe orquestado con mentiras alevosas e incongruentes.

La desocupación juvenil en el país guaraní roza el 50% y esta situación se agravó durante el mandato de Cartes, en la cual el contrabando creció exponencialmente según cifras de Interpol. El modelo sojero monsantista se impuso de manera espectacular (como comentaría Durán Barba), y el campesinado paraguayo, heroico y batallador, ahora está en la lona hundido en la mugre y la corrosión de agrotóxicos que arruinaron no sólo su sangre y su esperma sino las tierras cultivables, base de su sustento.

Ante la gravedad de la crisis que atraviesan millones de compatriotas, Alegre y Rubin instalaron una tienda de campaña enfrente de Mburuvicha Róga, la “casa del líder” donde reside Cartes. Cuando los vio por la ventana, en tono despreciativo, el presidente le dijo a su mujer: “Ellos lo que proclaman es la bandera de Venezuela, para ellos es eso lo que está bien”. Caminó hasta la puerta de la habitación y la cerró, su mujer se metió en el baño a maquilarse el rostro. Cartes se asomó a la ventana y le gritó a Alegre: “Efraín, cuidá tu familia; no te preocupes del Partido Colorado. Leo, andá a hacer radio, no te preocupes por nosotros, que manejamos muy bien los hilos, vamos a salir a cazarlos y ahí se van a arrepentir de todas sus denuncias y chicanas”. El mensaje mafioso fue interrumpido por el ruido ensordecedor de un helicóptero desde donde dos soldados apuntaban con ametralladoras a las cabezas de los opositores. Entretanto, mediante un fallo vergonzoso de la Corte Suprema, Cartes y cinco acólitos se acaban de asegurar senadurías y prebendas vitalicias, en un acto aberrante de corrupción y megalomanía. A las protestas responden con violencia y muerte, en un ejercicio impúdico de terrorismo de Estado.

Finalizada la alocución de Alegre, conversamos un rato sobre el presente y futuro del país. A continuación exponemos las palabras más precisas del candidato:

“Hace un año atropellaron nuestro partido y asesinaron a un joven dirigente. Los asesinos recibieron protección de la Fiscalía y del Poder Judicial corrupto. Necesitamos corregir estas desviaciones perversas que ponen en riesgo nuestra democracia. Este 22 los ciudadanos vamos a elegir el modelo de país que queremos: está la oferta del continuismo Abdo-cartista que nos trae toda esta violencia, y está nuestra propuesta, la que busca un Paraguay institucional de pleno respeto a la Constitución y la ley…”  

“El candidato Abdo Benítez es un engreído que dice lindezas como ‘la educación se hace en los cuarteles’ –lo primero que hará es restituir el servicio militar obligatorio, y mandará a jóvenes inexpertos de 18 años a combatir al EPP o al ‘narcotráfico’ (hipócritamente, pues él será el principal garante de la continuidad y expansión de este importante sector de la economía guaraní)- o ‘el pañuelo colorado para ser funcionario o para ser ministro’, su discurso es vacío y su ética o moral nula, forma parte de una casta de privilegiados que se han enriquecido fabulosamente en los años de Cartes”.

Nosotros planteamos una política que va dirigida a la microeconomía, al bolsillo de la gente. Por eso hablamos de energía eléctrica a bajo precio para estimular la generación de empleo. ¿Quién tiene capacidad de consumo? El que tiene empleo. Necesitamos crear un empleo rural, darle capacidad y fuerza, ponerle dinero en el bolsillo al agricultor. Queremos usar energía para generar empleo. Esa es la gran diferencia de nuestro plan con el plan del continuismo. Nos muestran que crecimos 4% pero abajo nos abatimos en la pobreza. Nos dicen que somos los mayores productores de energía del mundo y no podemos usarla. Por eso este país tiene que cambiar de modelo y de hombres”.

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