Ta-te-ti. Un pueblo de bulevares

por Patricio López

          Ta Te Ti es la concreción de un proyecto del siglo XXI.

Empezó a ser famoso por sus fiestas paganas trimestrales, en coincidencia con el comienzo de las estaciones.

Un pueblo de la provincia de Buenos Aires, nacido como proyecto en una población de 500 habitantes con nueve plazas autosustentables

Las plazas están separadas quinientos metros, cada una de ellas tiene cien metros cuadrados y ocho de ellas están diseñadas como quintas, donde cada diez metros cuadrados se puede abastecer una familia.

El diseño se puede apreciar desde el aire como un Ta-te-ti, donde cada avenida que comunica cada plaza tiene un boulevard de catorce metros de ancho por cien de largo. Cada boulevard tiene quintas en parcelas de diez metros por diez metros, diseñadas por el INTI para proveer sustento a una familia.

El boulevard es un divisor de tránsito muy elegante, pero en este caso es de una elegancia práctica. Antiguamente actuaba como un espacio asignado a la defensa de los castillos medievales, y quedó como una estética que genera un corredor para los vientos de distintas orientaciones. Ni qué decir de un boulevard marítimo con Palmeras.

Las avenidas del boulevard son de sentidos únicos a cada lado del boulevard y bici senda. En las veredas se plantaron frutales diversos, fundamentalmente cítricos

En la plaza central es donde se desarrollan las fiestas paganas. Una modalidad que intenta seguir las fallas valencianas. Se queman al final de la celebración los espantapájaros de cada quinta, como una forma de renovación y depuración conceptual. El espantapájaro más original tiene premio de la estación

Las demás viviendas tienen techo verde, y la mayoría tiene su propia quinta, aparte de las quintas de acceso popular. Cada quinta de uso común tiene un responsable, un “dueño” que administra y se hace responsable de su mantenimiento. Los terrenos son de diez de frente y cada manzana está separada por calles en ambos sentidos. Unas dieciséis manzanas por cuatro sectores, unas sesenta y cuatro manzanas, posiblemente unas cien viviendas de planta baja, como proyecto inicial.

La ultima fiesta, que por lo general es una fiesta más grande e importante, fue un festival muy moderno donde en cada esquina de la plaza había maquetas como representación de buques pesqueros, camaroneros, dragas y un remolcador. Varios de los espantapájaros fueron subidos a los buques.

Las otras fiestas son trimestrales, sólo con quemas de espantapájaros y comidas típicas para confraternizar y reunir a la gente

El último festival fue un jolgorio de drones que filmaban a las maquetas de los buques de cada esquina, con sus tripulantes ocasionales. Los drones descansaban en el centro de la plaza en una representación de un avión Hércules.

La quema de los buques durante la festividad pagana fue secuenciada y filmada.

Durante la fiesta se comieron comidas típicas, paella en distintas versiones, con pescados de los estanques de las plazas del pueblo y también hubo espectáculos artísticos con música acorde a la celebración.

Popularmente se decidió que los estanques de cada una de las ocho plazas en los extremos del Ta Te Ti no se usen para sembrar y cosechar peces para ser consumidos como la alimentación de los habitantes, sino para el baño público durante el verano.

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