Paro de trabajadores en Argentina

El próximo lunes la semana no comenzará normalmente en el país sudamericano: la vergüenza del mundial capta todos los pensamientos, estamos a punto de hacer un papelón descomunal y en la cornisa de la eliminación. Futbolísticamente hablando, las cosas están espantosas, lucen horribles, con pleitos y peleas entre el técnico y los jugadores, con un Messi que fue un fantasma en el partido calamitoso contra Croacia, y con Mascherano boqueando y quejándose de los acosos y las infamias de la prensa. Tatuados hasta el gaznate y la próstata, parece que a los jugadores argentinos les está faltando una pizca del “fuego sagrado” que tuvieron tantos talentos del pasado, o al menos el que exhibió Dios en el mundial del ’86, allá lejos en el siglo pasado. Y también, a pesar de su dignísima negativa a concurrir a Jerusalem para la disputa del “partido final” de Argentina en la fase previa al mundial (más que por temor al poder de fuego de los fundamentalistas que los amenazaron, porque no querían toparse con cadáveres de palestinos en el camino), a los jugadores albicelestes les importa un rábano la crítica, por no decir agónica o angustiante, situación socioeconómica que se vive a lo largo y ancho de nuestra bella patria.

Mañana la CGT realizará paro nacional, luego de más de dos años de vejaciones y humillaciones constantes que padecieron los trabajadores con las diferentes medidas y políticas llevadas adelante por el gobierno macrista -desde una pérdida incalculable del poder adquisitivo de los salarios a una pérdida constante de derechos elementales para la implantación de un neoesclavismo y una precarización laboral -impuesta por una crisis recesiva, devaluatoria y expoliadora de las masas de clase media y baja-, vía timba financiera, fuga de divisas, liquidación del aparato estatal y todas las mañas del capitalismo mafioso-carroñero que desarrolló Macri al frente del país. El “triunvirato” que comanda la CGT transó y transó para obtener migajas que generan descontento en “las bases”, que ya se hartaron de sus traiciones y claudicaciones, de su complicidad en la protección de la figura presidencial, a pesar de su obscena ineptitud y estupidez. Pero ojalá fuese sólo eso. Se trata de un delincuente de cuello blanco de fuste, que se codeó en su formación con el primer gran presidente delincuente del mundo: Donaldo Trump. De los que no abandonan el poder sin dejar un tendal de muertos, además de un país arruinado y en manos de fondos buitres y Benettons.

Las expectativas sobre la eficiencia de la huelga son bajas. Los think tanks del gobierno llenaron de cháchara sus medios hegemónicos para desprestigiar y atacar no sólo a los sindicalistas sino a toda la clase trabajadora. El principal enemigo ahora parece ser el líder camionero Hugo Moyano, quien tiene algo de responsabilidad y cumplió un rol importante en el nuevo rumbo de la AFA que llevó al desastre de la selección. Pero no tanta como la de Daniel Angelici, amigo, testaferro, empresario del juego, operador en “la Justicia” y estrecho colaborador de Macri, que maneja al “Chiqui Tapia” como el barra brava que es. Las huestes macristas opinan que es una aberración que la AFA esté manejada por esos “negros de mierda”, y presienten que lo ocurrido en el mundial es otra cagada más del presidente.

¿Pero qué es peor: quedar eliminados del mundial o que cada vez haya más mortalidad infantil, indigencia, desocupación, pobreza espiritual, inseguridad, maltrato, malhumor, decadencia veloz, corrupción y negociados? Para muchos argentinos ilusionados es una tristeza insufrible la primera opción, todo lo demás les resbala y en caso de tener trabajo, serían carneros que no pararían, pensando que lo peor ya pasó. ¡Qué boludos, mamita!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *