A una camisa de peluche

En la ola cabalgas con la cabeza en alto,

como una ballena en medio de peces pequeños,

debería envidiarte mientras ayudo a mi esposa a lavar los platos.

Aún con levita y gorro no puedes ocultar tus pliegues de grasa.

Eres reconocido como un éxito,

y el público alaba tu victoria,

ahí está tu foto en la prensa,

ojos pequeños y triple mentón.

Riqueza, de ella apestas bastante,

salud, ¿qué piensa tu doctor?

La dignidad es una cosa falsa.

¿Qué es dignificado abajo, en lo profundo?

Sacate los pantalones, llama al fanfarrón,

de arcilla común son el rey y el payaso.

Deja que un vientre abultado sea tu mejor apuesta por dignidad.

¡Millonario miserable!
Debes pagar por indulgencia.

Aún hay salvación en la oración,

arrodillate con tu gordura y reza.

Considera que con tu aliento final

habrá dignidad en la muerte.

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