MacTavish

No escribo por amor al vil metal

ni deseo la fama fantasmal,

no rimo para complacerme

ni siquiera para obtener reconocimiento:

no, es extraño decir que es mi plan

prodigar los dones que tengo a un simple hombre trabajador,

MacTavish.
Porque ese es el nombre bastante espeso

de un cazador de triste trabajo,

que enfrenta las pruebas de galera

que vinieron de mi impresora esta mañana,

ellos necesitan mucho mi lapicera paciente

aún cuando mis ojos queden encantados

cada vez que leo en el encabezado: Mactavish.

¿Quién es el hombre amable y modesto,

que sin duda fuma en pipa,

y tiene mi manuscrito para revisar,

y colocar su toque mágico?
De algún modo me alegra que no sea ibérico o eslavo,

lo saludo como a un hermano escocés, MacTavish.

No quiero aburrirlos con mi trabajo, lo hago rápido,

porque aún cuando su nombre fuese Smith,

me gustaría que fuese feliz.

Espero, porque estoy desconcertado por la rima,

que él no piense que soy deshonesto,

si pudiera llamarlo sólo esta vez: MacTavish.

Perdóname, amigo MacTavish.

Sin duda te he costado maldiciones,

lo siento por ti cuando intentas poner mis escritos en versos,

y aunque te he conocido nuevos nombres,

cuando eres creador de nuevos libros,

siempre te veré a ti como mi Colaborador.

 

traducción: Hugo Müller

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