Penoso y cavernícola debate sobre el aborto

La derrota está asegurada en el gobierno macrista. La puesta en escena de un tema supuestamente tabú le ha aportado réditos a la casta delincuencial gobernante, sabedores de que el negocio de la clandestinidad conviene a las autoridades retrógradas. El cinismo de contar con los resortes más oxidados del poder conservador y concentrado en provincias como Santiago del Estero, Jujuy o San Luis, aseguraba un destino fatal para la ley que despenaliza el aborto en Argentina en la cámara de senadores de la nación. En el recinto legislativo conviven los ex presidentes Menem –en contra- y CFK, la ultraperseguida y objetivo de apresamiento o asesinato por parte de la presidencia actual, a favor, siendo la única enemiga de fuste capaz de ocasionar su caída definitiva en el abismo del estallido social, luego de haber liquidado los bienes del país, incrementando la pobreza y desocupación a cifras más extremas que las que impulsaron la costosa rebelión de diciembre de 2001. Macri tiene mejores armas que un helicóptero a mano. Está dispuesto a asesinar y privar de la libertad a muchos argentinos y argentinas antes de abandonar el poder y exiliarse con la Cosa Nostra. Ha montado un aparato de represión aceitado para escarmentar a unas cuantas sororas que pueden enojarse cuando hoy se dé el resultado pergeñado desde el arranque de esta “jugada maestra”, otra demostración de su elogiada inteligencia maquiavélica, celebrada en los medios hegemónicos adictos, de poner sobre la mesa la cuestión del aborto en pleno saqueo y aniquilación del estado de derecho en el país, en el proceso de “endurecimiento dictatorial” de su gestión y una situación de crisis económica terminal en todos los sectores de la economía excepto la timba financiera y el agronegocio.

Como consecuencia de su horrible decisión, que le sirvió también para ajustarle los puntos al papa compatriota, no sólo se reforzó el movimiento verde de feministas militantes de la despenalización, sino que surgió y se agigantó el movimiento celeste de los pro Vida, o pro de las dos vidas, sea como fuere, son pro, y eso significa que de algún modo creen en el liderazgo del presidente. Esto contribuyó a incrementar las profundas grietas sociales que se están produciendo en el país, dado el descalabro y desbarajuste absoluto de las variables económicas, con unas tasas de crédito demenciales aprovechadas por los funcionarios, amigos financistas y testaferros de Macri. La maniobra de distracción es evidente: cualquier cosa sirve para que millones de argentinos se olviden que los están robando, violando y humillando, como dice un célebre poeta menorquí, “con la pija muerta”. Así nacen los hijos descerebrados, los abortos de la naturaleza que son los simpatizantes de Cambiemos.

¿Qué los avala? Supuestamente el voto popular. ¿Han hecho fraude? La aparición de miles de aportantes truchos a la campaña da cuenta de ello. ¿Se sabe algo del voto electrónico? Silencio. En Honduras se ha perpetrado un fraude descomunal y escandaloso y las cosas siguen adelante en tono de tragicomedia. Lo mismo pasa aquí o en Brasil, con la privación de la libertad de Lula. ¿Hasta dónde se puede tolerar tanta ignominia y corrupción ostentosa, “sin carpa”, tanta insensibilidad por los muertos de hambre y frío que está dejando en el camino?

Macri es tan ignorante e imbécil como quienes lo han votado. Conoce tanto del aborto como el doctor Albino, que en su disertación ha postulado que los preservativos no sirven para protegerse del HIV, entre otras estupideces en defensa de un embrión, feto o boludo grande de ocho meses y medio por nacer. Hoy transmitirán el maratónico debate cavernícola hasta la madrugada, cuando la vicepresidenta, exultante, anuncie la victoria simbólica del gobierno con el rechazo al proyecto de despenalización del aborto. A esto le seguirán los allanamientos a CFK, y la posibilidad de plantarle bolsos, y por qué no, algún fetito envuelto en una bolsa de residuos.

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