Stripteaser

Mi querida nieta, de dos años
está ansiosa por desatarse un zapato, y luego el otro,
sus medias de algodón se las quitará hábilmente
a pesar de los suaves reproches de su madre.

Ama pasear alrededor de la casa
y con sus rosados piececitos desnudos baila sobre el piso,
y aunque la reconvenimos ella decide sacarse algo más,
sus bragas y su sostén, su camisa y su bombacha
están alrededor de su vestido.

Y ahora ella baila por alrededor, tan desnuda como una trucha recién atrapada,
con travieso regocijo, y aunque ella es hermosa (un querubín, pero no tan gorda)
nosotros quedamos shockeados.
Y así nos espantamos con oscuro desmayo,
algún día tal vez ella despliegue sus encantos en escasa ropa,
sí, aún en tanga ella se divertirá en el escenario del Folies-Bèrgere.

Pero siempre lo hace, espero que lea la advertencia sabia y mundana
de que ocultarse al hombre ordinario a menudo es más seductor que revelarse a Todos.

traducción: Hugo Müller

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