Mis vecinos

De vez en cuando para descansar mi fatigada cabeza,
cansado de mis labores, aparto mi pluma rezagada
y me pongo a pensar en mis vecinos porque oh,
alrededor de mi desván está lleno de tristeza y pobreza
y la vida es tan interesante cuando un muchacho tiene sólo veintidós.

Ahora, ahí está aquel artista demacrado y pálido,
una pequeña tarjeta adorna su puerta, dice:
“No estoy para nadie”, una advertencia muy franca y apropiada.
Me temo que él está en una situación penosa,
se muere de hambre, pienso, demasiado orgulloso para pedir prestado,
lo escucho quejarse cada noche: quizá lo encuentren muerto mañana.

traducción: Hugo Müller

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