Muñeca harapienta

María Rosa tiene una docena de muñecas aunque las desdeña a todas,
mientras su pobre prima sólo tiene una vieja muñeca de trapo.
Pero deberías ver cómo la mima y sofoca con sus besos.

La tela retorcida, el pelo enmadejado,
hecha para el tacho de basura,
¡cómo María Rosa contemplaría con desprecio su patética sonrisa!
Aunque a María Rosa podría amarla y cubrirla con besos.

María Rosa es una mascota mimada,
huele con nariz respingada de desdén a las muñecas harapientas,
y aún mi amor es con María Rosa en el rincón tímido y dulce del desván
con la muñeca de trapo Margarita.

Aunque sean familiares un golfo crecerá entre ellas con los años,
porque una conocerá una vida de amor, la otra de trabajo y lágrimas:
quizás aquella raída muñeca de trapo sepa la calle de María Rosa.

traducción: Hugo Müller

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